El Jardín que seremos
En memoria de mi Tía y Pina
Esta serie fotográfica surge como una reflexión íntima sobre lo que, para mí, existe detrás de la muerte.
Durante un periodo de duelo, empecé a habitar la palabra ausencia: una capa densa que transforma el espacio.
La bruma plástica se convirtió en el recurso esencial para elevar el jardín a la categoría de escenario, un territorio donde la muerte se manifiesta como frontera difusa que nos separa.
En ese paisaje simbólico fueron apareciendo imágenes que titulé: Levita, Vestigio, Ser, Palma, entre otras; dando vida a un jardín de escenas donde pude reencontrarme, de manera poética, con mis muertos.
A través de la fotografía, propongo un espacio en el que la ausencia revela nuevas formas de vida. Mi obra busca la analogía con la pintura: provocar al tacto, despertar el deseo ingenuo de atravesar el velo que impone la distancia y abrir una experiencia sensorial que oscila entre lo visible y lo intangible.
El jardín, entonces, lo contemplo en doble sentido: como lugar donde conviven la muerte y la resurrección. Un territorio que me recuerda que todos, en algún momento, atravesaremos esa bruma para volver al origen y florecer
.Durante un periodo de duelo, empecé a habitar la palabra ausencia: una capa densa que transforma el espacio.
La bruma plástica se convirtió en el recurso esencial para elevar el jardín a la categoría de escenario, un territorio donde la muerte se manifiesta como frontera difusa que nos separa.
En ese paisaje simbólico fueron apareciendo imágenes que titulé: Levita, Vestigio, Ser, Palma, entre otras; dando vida a un jardín de escenas donde pude reencontrarme, de manera poética, con mis muertos.
A través de la fotografía, propongo un espacio en el que la ausencia revela nuevas formas de vida. Mi obra busca la analogía con la pintura: provocar al tacto, despertar el deseo ingenuo de atravesar el velo que impone la distancia y abrir una experiencia sensorial que oscila entre lo visible y lo intangible.
El jardín, entonces, lo contemplo en doble sentido: como lugar donde conviven la muerte y la resurrección. Un territorio que me recuerda que todos, en algún momento, atravesaremos esa bruma para volver al origen y florecer
2021